Santa Pantaria, pásame el río

Cuentan los historiadores que en cierta ocasión en que al parecer el río Jalón llevaba un caudal excesivo, cierto vecino del limítrofe pueblo de Ricla tenía necesidad de trasladarse a nuestra villa, pero ante la imposibilidad material de poderlo hacer, por el motivo expuesto, vino en recordar la gran devoción y confianza que los hijos de La Almunia tienen y sientes en su Santa Patrona, por lo que invocó a la misma para que intercediese, con esta petición: "Santa Pantaria, pásame el río, que soy de La Almunia".

La Santa siempre generosa con aquéllos que a ella acuden en sus necesidades, intercedió para que fuese concedido el favor que el riclano solicitaba, al parecer con tanta devoción y confianza.

Pero he aquí que una vez que el solicitante hubo vadeado el río, lejos de volverse a dar gracias por el favor alcanzado, parece ser que recriminó a nuestra Patrona la dádiva alcanzada, alegando que le había engañado, diciendo que él no era de La Almunia como en su súplica le había manifestado, sino por el contrario, de Ricla.

No nos narra el historiador si la Santa se ofendiese por la falta del riclano, pero no es necesario que se nos haga tal manifestación; nosotros, los de La Almunia, que sabemos de nuestra Patrona, no ignoramos que volvería de nuevo a interceder por aquel desagradecido, para que volviendo sobre sus pasos reconociese que no había sido engañada la que él invocó; por el contrario, conociendo de su malicia, había conseguido el favr para que fuese exponente claro y patente de la gran protección y cariño que la Santa siente sobre todos, y de una manera especial sobre sus amados hijos de La Almunia, que en momentos de agobio y necesidad la invocan con fe y confianza.

Acudamos todos a solicitar su protección y amparo en la seguridad de que ella intercederá por nosotros, logrando la bendición del Altísimo, suma, en definitiva, de todo bien.